Blog

Edificios icónicos con una segunda oportunidad: terminal TWA

twa-13El famoso arquitecto, escultor, diseñador de muebles.. Eero Saerin, conocido por numerosos diseños
icónicos como la silla Tulip, recibió en 1956 rl el encargo del diseño y construcción de la terminal de TWA en el aeropuerto JFK de New York con el objetivo de destacar frente a otras compañías en una época donde muchas construían sus propios edificios como un elemento para potenciar sus marcas. 

La terminal marcó un antes y un después en la historia del diseño de este tipo de edificios ya que incorporó algunas ideas que se convirtieron en estándar en los aeropuertos como son los mostradores de facturación, la separación de los pasajeros de sus equipajes, las cintas de las maletas o los fingers para llegar a los aviones. 

El concepto en el que se basa el diseño es muy interesante, el presidente de TWA pidió al arquitecto que el edificio capturase “el espíritu del viaje”. y que fuese un lugar en movimiento y transición. Este espíritu se aprecia en todo el edificio, en las formas orgánicas que expresan movimiento y transición que son una metáfora al dinamismo del viajero, en los espacios amplios, diáfanos y espacios sin columnas que ayudan a tener unos tránsitos fluido. Todo ello con un lenguaje único exquisito y con el uso de curvas características del arquitecto. 

El exterior es tan especial como el interior donde el edificio tiene forma de águila tomando tierra. 

Una obra maestra desde el punto de vista arquitectónico, desde el punto de vista del diseño y desde el punto de vista de la innovación al resolver problemas reales de los pasajeros que han perdurado en el tiempo convirtiéndose en estándar. 

La terminal se terminó de construir en el año 1962 y se dejó de utilizar el 2001 cuando la compañía fue integrada en American Airlines. Desde ese momento el mundo del cine la ha utilizado en película como “Atrápame si puedes” y en el año 2005 jetblue rehabilitó parte de la terminal para el uso de sus 250 vuelos. 

Ahora el edificio que su autor nunca pudo ver terminado ya que falleció un año antes de inaugurarse, se convertirá en un hotel de lujo de la mano del empresario André Balazs propietario de la cadena Standard.

Seguiremos de cerca esta reconversión que seguro rescata y mantiene la esencia en la que basó el arquitecto su diseño y construcción.

img_planos